Situada en lo alto de la costa de Kembla, en Nueva Gales del Sur (Australia), esta extraordinaria residencia privada refleja la visión de una familia local decidida a crear algo excepcional. Amplios ventanales —algunos de ellos con una impresionante altura de 3,5 metros— inundan la vivienda de luz natural y enmarcan vistas panorámicas del océano.
En toda la casa se han instalado rieles encastrados con cortinas de confección tipo «Wave». La magnitud de la instalación es impresionante: tan solo la cocina requirió 28 metros de riel. Estos sistemas, cuidadosamente integrados en el techo de hormigón, permiten que las cortinas ligeras caigan en cascada desde lo alto. El contraste entre la estructura arquitectónica ruda y la suavidad del tejido resulta fascinante, ya que aporta textura, difumina el resplandor y mejora el confort acústico de las estancias.
El resultado es un interior impresionante en el que los rieles para cortinas de Silent Gliss desempeñan un papel sutil pero esencial, envolviendo cada habitación con suaves ondas que complementan la arquitectura minimalista de la casa y refuerzan su conexión con el entorno costero.